Apareces descalza en los días en que creo no estar lista para ti, apareces vestida de azul como si salieras de las aguas más cristalinas del océano, dando salticos pequeños para no morir en el intento. Y yo, queriendo inmediatamente ir a salvarte o a ahogarme junto a ti. Apareces como la imagen huida que enamora, con esa voz gruesa que lastima, aparecen esos ojos que avivan y ese cabello ansioso de enredarse en garras. Te pareces a mi cura, a mi mejor decisión, te pareces a esa cosa bonita que siempre dicen que va a pasarme. Pásame ahora, mi amor, que nacen letras para ti donde había un terreno infértil, pásame ahora, mi amor, que no me arrepiento de haber nacido de nuevo, de haber huido, de haber cambiado, porque al final me estabas esperando ahí, en aquella banca. Tiende mi mente en una hebra de tu cabello y descarrila mi ilusión en la primera estación, recíbeme en el parto, calma mis lágrimas y arrúllame en tu pecho. Quiero dar...
Ha pasado el tiempo y las preguntas sin respuestas y los rasguños de mi espalda han ido desapareciendo, estoy viendo nuevamente los colores que salen de mis alas cuando me extiendo a volar a otros cielos. He dejado de olerte y de usarte en mi cuerpo, pero de vez en cuando te escucho, te fumo y te pienso con mis manos… tu nombre se fue borrando y reapareciendo en otros guiones, en otras historias con otras heroínas. Ya no hay heridas que lamer, ni pieles que quemar, ni mascotas que nombrar, ahora solo están aquellas habitaciones sujetas a lo idéntico de la soledad que siguen amando esos encuentros del primer día. Ayer me dijo uno de esos pajaritos que van de flor en flor que vio nuestros recuerdos juntos, estaban tomados de mano y corriendo lejos de las tintas que una vez derramé sobre las cartas que ya nunca más envié. Y por eso escribí esto… …Porque nos matamos antes de tener una vida y porque mi corazón sigue tarareándote....
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