Suelo sorprenderme de mi misma, a veces no me reconozco. En cada caída voy cambiando, voy golpeándome una y otra vez en ese vuelo inconsistente. Aterrizo en placeres o aparentes desfogues Me entretiene lo simple, no consigo lo magno. Creo desastres en mis viseras; a pesar de mis escudos y mi cabalgar no consigo alcanzarme. Caídas bonitas, suaves palabras, “no siempre hay que saber quién eres” Estoy bajo la lluvia equivocada, me devuelvo, vuelo a huir. Me entristecen mis heridas, me consuelo con calmantes. Recibo lo que merezco… me espero y nunca vuelvo. P. de Lunas. .
Que bueno fue estar ahí, ver mas allá de tus lentes el color de tus ojos, detallar tu barba, y probar nuevos humos. Encuentros como aquellos deben volverse accidentalmente más frecuentes. Te espero junto a las palomas y al tipo que fue liberado del diablo. Disfruta el tabaco y recuerda, es con griega.
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